La participación del Estado en la economía ha permitido a lo largo de la historia del capitalismo, establecer las bases materiales, legales e ideológicas que hacen posible la extensión territorial y concentración del capital. En México, el siglo XX es un ejemplo de ello en donde la inversión pública en infraestructura, la nacionalización de las industrias energéticas, la corporativización de la lucha obrera y los procesos de privatización y apertura económica, entre otros ejemplos, han sido factores determinantes en la consolidación del capitalismo mexicano y en su integración al sistema económico mundial.
En el sistema económico mundial actual los Estados-nación interactúan constantemente, reaccionando al movimiento y leyes generales del capitalismo. En estos términos, podemos afirmar que el Estado mexicano es Capitalista en tanto se integra a la dinámica del sistema.
En este sentido, la formación del Estado-nacional mexicano respondió a las necesidades del reordenamiento económico mundial que demandaba el establecimiento de relaciones formales y reales con otras agrupaciones económico-políticas enmarcadas en sus territorios, de tal manera que se pudieran establecer límites o fronteras para garantizar de manera segura o estable la explotación de recursos naturales y fuerza de trabajo, lo que también implica el establecimiento de reglas y mecanismos comerciales. Por otra parte, permitió la creación de una “identidad nacional” que pudo unificar a trabajadores y capitalistas “enfrentándolos y distinguiéndolos” de otras naciones. Echeverría apunta que “[...] múltiples conglomerados estatales que reúnen indistintamente a capitalistas y trabajadores se oponen entre sí como totalidades económicas nacionales de intereses diferentes y/o concurrentes. Así, dentro de cada uno de ellos, trabajadores y capitalistas no sólo se distinguen y enfrentan entre sí, también se confunden y se entienden unos con otros.” de esta manera la cooperación que se genera entre capitalistas y trabajadores dentro del Estado-nación permite “[...] que el mejoramiento o el simple mantenimiento de un nivel de vida para el trabajador, e incluso la misma existencia de éste como clase organizada, dependen de una colaboración interclasista con los capitalistas...“
El Estado cumple una misión fundamental para el capitalismo: mantener una serie de intereses diferentes en equilibrio —nacionales como transnacionales, de capitalistas como de trabajadores, de distintos grupos de capitalistas, de políticos, etc. — de tal manera que sea posible la reproducción del sistema económico al cual pertenece. El capitalismo ha necesitado siempre de un Estado que de manera esencial, esté a su servicio.
La forma particular que adquiere la participación del Estado en la economía, evoluciona de acuerdo a las necesidades económicas, políticas y sociales de la Formación Social a la que está integrado, ya que en ella confluyen elementos específicos de la realidad concreta del territorio y tiempo determinados, como la disponibilidad de recursos naturales, materiales y la manera en que la gente se organiza para reproducir sus condiciones de existencia, donde se comprende la política, la religión, la cultura, las tradiciones y costumbres, etcétera.
lunes, 1 de septiembre de 2008
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